CAMPUS DI FISCIANO
Fisciano (SALERNO) (Italia)

17th International Conference -INTI International Network  of Territorial Intelligence  

4th International Conference - ICSR Mediterranean Knowledge

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El laboratorio International Network-Cultural Changes, Inequalities and Sustainable Development (CcISuD),la red International Network of Territorial Intelligence (INTI) y el International Centre for Studies and Research “Mediterranean Knowledge” (ICSR-MK), les invita a participar en la 17° Conferencia  Internacional | INTI y en la 4° Conferencia  Internacional | ICSR Mediterranean Knowledge, en la Universidad de Salerno (Italia), presentando propuestas científicas para su sucesiva evaluación.

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La Conferencia Collective Intelligence and Innovative Territories. Transitions, Cultural Changes and Inequalities, organizada de forma conjunta por tres Centros Internacionales (CcISuD, INTI e ICSR-MK), pretende recoger contribuciones que analicen – desde el punto de vista de las diferentes ciencias humanas y sociales – los temas más importantes de la inteligencia colectiva.

La inteligencia colectiva es el punto de apoyo alrededor del cual hemos estado trabajando desde 2002 como parte de una reflexión que, a pesar de sus diversas articulaciones y enfoques disciplinarios, está convencida de que tendrá éxito en producir el intercambio de roles, estrategias y proyectos.

La valorización de los recursos territoriales forma parte de esta novedosa configuración que, además de los métodos en los que desembocan las programaciones, también comprende lo más virtuoso de la tradición cultural de una comunidad que, a su vez, en su conjunto, representa el capital social. En este sentido, el territorio ya no se considera solo desde el punto de vista económico –tal y como ocurría en la sociedad industrial–, es decir, como un ambiente en el cual explotar los recursos materiales, sin preocuparse mucho ni por la consiguiente depauperación territorial, ni por la sucesiva repartición que, por lo general, tutelaba a unos pocos.

Hoy día, el papel de la inteligencia colectiva debe trabajar para encontrar unos caminos que lleven a la realización de objetivos compartidos por la comunidad y que sean coherentes con las políticas medioambientales. Al mismo tiempo, la sostenibilidad de un modelo de desarrollo se mide sobre la base del interés dirigido a definir las pluralidades, las posibilidades y las pluridimensionalidades de inversión de los recursos, valorizando y, en muchos casos, privilegiando los componentes histórico-culturales. Por lo tanto, el territorio se considera como el contexto en el cual los recursos culturales, humanos e históricos –que representan, esto es, el patrimonio inmaterial– adquieren una relevancia mayor.

Cuando se habla de desarrollo, muy a menudo pensamos en la economía, aunque es notorio que el concepto de desarrollo ya no se halla solo en los paradigmas económicos, todo lo contrario. Hoy día, cuando hablamos de desarrollo nos referimos a un desarrollo sostenible, entendido como aquel proceso de desarrollo que tiende a ofrecer necesarios servicios medioambientales, sociales y económicos a todos los miembros de una comunidad, pero sin comprometer la estructura del medioambiente y del sistema social de los que depende la oferta de los servicios mismos.

Así entendido, el concepto de desarrollo sostenible modifica completamente las estructuras y las dinámicas procesales que caracterizaron a la sociedad industrial: la riqueza de un territorio ya no depende solo de la capacidad de producir mercancía fácilmente vendible en el mercado, sino también de la capacidad de integrar a todos los sujetos que representan la colectividad, aunque se trate de sujetos desfavorecidos y/o no productivos. De ahí que el desarrollo de un territorio hoy día se mida a través de una sostenibilidad que pone los recursos humanos en el centro de las políticas territoriales. La promoción de este desarrollo se configura como un proceso que debe durar en el tiempo, coherentemente con la más amplia programación posible, esto es, abierta al entorno social, sin por eso renunciar a recursos que no se pueden reproducir.

En un contexto similar, la inteligencia colectiva en todas sus formas produce conocimiento respecto de la comprensión de las estructuras y dinámicas territoriales y, al mismo tiempo, orienta a las partes sociales hacia la elección de los medios y de las estrategias a emplear por parte de los actores públicos y privados para producir y poner a disposición un saber compartido, que favorezca el duradero desarrollo del territorio. Por eso, la inteligencia colectiva se presenta como práctica de cambios sociales, culturales y económicos, controlando sus funciones y prestaciones para perseguir los objetivos programados. Así las cosas, esta favorece la acción político-económica de la gobernanza territorial y del desarrollo sostenible: de ahí que se establezca una congruente interacción comunicativa y educativa entre las partes sociales que actúan en un territorio, y la inteligencia colectiva adquiere el papel de guía, porque le corresponde la direccionalidad de la innovación y del desarrollo. Similar estrategia de desarrollo debe tener el objetivo de materializar el sentido de pertenencia territorial a través del crecimiento y del fortalecimiento del consenso y del equilibrio social; para lograrlo, la mayoría de los grupos sociales –que tienen intereses materiales, exigencias y necesidades diferentes– debe identificar e identificarse a través de la condivisión de valores relativos a aspectos fundamentales de la sociedad, para favorecer la convivencia civil, la participación y el crecimiento del capital social, fuente inagotable de recursos para un territorio.

 

Temáticas

A) Observación territorial: dispositivos de observación territorial socio-técnicos al servicio de la inteligencia colectiva

El interés por la observación del territorio está aumentando desde diferentes puntos de vista, con la difusión de tecnologías de la información y de la comunicación, sobre todo geolocalización, big data e inteligencia artificial que poseen un gran potencial en cuanto a innovación, así como aspectos técnicos y burocráticos. La observación territorial permite superar la simple producción de indicadores para consentir a los actores de un territorio que estén realmente comprometidos en la determinación de sus necesidades, en la puesta en práctica de iniciativas decididas y en su evaluación. En este contexto, es necesario desarrollar best practice sobre el empleo de dispositivos de observación para verificar también su influjo general en la economía social y solidaria, y en el mejoramiento de la vida de la colectividad.

B) Gobernanza territorial participativa, proyectación de transición socio-ecológica e innovación, territorios y redes

La gobernanza territorial sostiene la evolución de los comportamientos individuales y sociales, estimulando la innovación en el contexto de programas de transición socio-ecológicos apropiados a las especificidades de cada territorio. El tema de la gobernanza participativa se propone estudiar una de las grandes emergencias que comprometen al género humano: la regeneración del agency, mejorando la relación entre el conocimiento y la respuesta a los problemas socio-ecológicos, la integración de las sinergias (inteligencia territorial) y la proyectación de la transición socio-ecológica. El objetivo general de este tema será repensar en el papel de la actividad humana en la sociedad, poniendo en tela de juicio la responsabilidad de cada uno hacia actividades organizadas de forma conjunta.

C) Vulnerabilidad, resiliencia de territorios y poblaciones

Esta temática pretende ocuparse de dos conceptos clave estrechamente relacionados entre sí cuando se estudian los territorios y sus respuestas frente a situaciones de crisis: la vulnerabilidad social y la resiliencia. En las últimas décadas, cuando reflexionamos sobre la superación de la crisis, el eje de la cuestión ya no es solo la falta y la pérdida (piénsese en los territorios afectados por catástrofes), sino también la capacidad de los individuos de adaptarse y de progresar a pesar de las condiciones críticas. La “Resilience” se define como la capacidad de un individuo o grupo para recuperar el equilibrio después de los eventos críticos.

D) Derechos fundamentales, desigualdades y sistemas de protección

Tres grandes corrientes del pensamiento político moderno –el liberalismo, el socialismo y el cristianismo social– coinciden en crear un sistema de derechos fundamentales, aunque mantienen su propia identidad a la hora de preferir algunos derechos en lugar de otros. No obstante se consideren desde el principio como naturales, los derechos humanos no han sido creados de una vez por todas. La actual forma de poder dominante caracteriza a la fase actual respecto de las épocas anteriores y anima la petición de nuevos derechos que aspiran a la reducción de las desigualdades y a la creación de sistemas de protección.

E) Géneros, territorios y desarrollo sostenible

El tema transversal del género exige que se estudie la integración de esta dimensión definiendo nuevos modelos de desarrollo para reducir la desigualdad de género y llenar, estos es, un desequilibrio que no favorece el mismo desarrollo. El género no representa solo una dimensión identitaria a través de la cual es posible analizar lo que hoy, desde la óptica del imaginario colectivo, es presentado como un choque entre civilizaciones, sino que también es una dimensión por medio de la cual se pueden estudiar algunos aspectos del proceso de integración social.

F) Cambios culturales, comunicación, conocimiento

En los últimos dos siglos las sociedades han ido cada vez más complejificándose –tanto en las relaciones, como en los procesos– de forma diferente dependiendo de las áreas geográficas, pero sobre todo de los contextos socio-culturales que se consideran como referencia de análisis. Los procesos de secularización, la racionalización y, finalmente, la individualización han producido unas transformaciones culturales que influyen tanto en las representaciones sociales y en las creencias a través de las cuales los sujetos interpretan los territorios en los que viven, como en los valores gracias a los cuales se orientan en estos. Estas transformaciones de los ritmos y de los estilos de vida lleva a una especie de “decadencia de la vida cotidiana”, entendida como medida del bienestar humano que va más allá de los parámetros económicos y que comprende aspectos relativos a las capacidades de los individuos de desempeñar una actividad, a la identidad cultural y a la sociabilidad de estos, hasta llegar a aspectos relacionados con el entorno de vida. Por lo tanto, esta temática se dirige al papel de la inteligencia colectiva, a la comunicación y al conocimiento (incluidos los procesos educativos) como elemento de producción de transformaciones culturales e identitarias.

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